SWAP

Diagnóstico del caso argentino. La macroeconomía en el pasado reciente

El Dr. García Delgado describe el fenómeno político ocurrido en el subcontinente latinoamericano al inicio del nuevo milenio como “un nuevo contexto pos neoliberal“. En casi todos los gobiernos emergentes de esta región en la primera década del siglo XXI existió un cierto acuerdo en cuanto a la crítica y superación del modelo neoliberal, particularmente al Consenso de Washington y, “por lo menos en forma discursiva, una visión más favorable a lo que atañe a la dimensión social, a la inclusión y a la problemática productiva. Sin embargo, sabemos que sus políticas económicas para estas áreas no son idénticas. A este proceso contemporáneo, siguiendo al proponemos denominarlo[1] .

Frente a este escenario, los distintos países latinoamericanos se enfrentaron a un desafío histórico: “Debían pensar estratégicamente la construcción de un modelo sustentable de Nación en el marco del Desarrollo Regional[2]. Defender la Nación (el mercado interno del país como modo de acumulación y reproducción) era a la vez, también pensar la Región. A mediano plazo, el desafío era aprovechar las oportunidades y las opciones que se presentaban en ese momento histórico conformados como región, a fin de alcanzar cierta viabilidad como bloque latinoamericano de poder en el contexto de una cada vez más competitiva globalización.

La tendencia a la reprimarización es una consecuencia que genera esta coyuntura económica en que nos encuentra con un seductor mercado chino dispuesto a pagar a atractivo valor a commodities de producción primaria oferidos por los sistemas productivos de economías emergentes del hemisferio sur del continente africano y americano. En consonancia con lo antedicho, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), “en 2009 en la Comunidad Andina el porcentaje de exportación de productos primarios pasó del 81% a 82,3%, y para el caso del MERCOSUR el crecimiento fue aún mayor, ya que éstas pasaron del 59,8% al 63,1%[3], por lo tanto, el atractivo del superávit primario para financiar procesos de inclusión social continúa siendo a través de la primarización de los sistemas, para generar, de ese modo, una nueva dependencia de insumos proveídos por el sudeste asiático con el eje China-Corea del Sur-Taiwán-Japón como nueva usina productiva.

Tomando un período largo de la historia económica Argentina 1980-2015, el Prof. Rovelli afirma que se observa en promedio que por cada punto que crece el Producto Bruto Interno del país, las Importaciones lo han hecho en tres puntos. Esa relación (y esa dependencia del exterior) es la que se precisa para demostrar la necesidad de conseguir divisas para afrontar los pagos externos, que en el caso de los países de la región se agrava por el pago de los servicios de la deuda y el giro de utilidades de las casas extranjeras (que son las empresas de mayor facturación) a sus casas matrices.

De este modo, la restricción externa termina frenando el nivel de actividad interno, por lo que el determinante del crecimiento en nuestros países han sido los ciclos y las crisis ocasionadas por el atraso estructural de la capacidad de importar (y afrontar los demás compromisos externos), lo que derivó en una dinámica recurrente de stop and go que implicó una persistente volatilidad del producto y el empleo.

Dirá Rovelli que uno de los graves problemas que tenemos los países de desarrollo medio (y por supuesto es peor para los países con menor grado de inversión) es que “tras la aplicación de políticas expansivas, el crecimiento del mercado interno conducía al aumento de la inversión auto reforzando el ciclo expansivo, logrando aumentos del PIB, lo que inducía alzas más que proporcionales de las importaciones y generaba una demanda de divisas que superaba la oferta provista usualmente por las exportaciones primarias[4].

Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), “entre los años 2005 y 2015 el giro de dividendos y la formación de activos en el exterior del sector privado osciló en torno a los 105 mil millones de dólares, por ende no debería llamar la atención que entre los mayores compradores de dólares para “atesoramiento” hayan estado muchos de los oligopolios fabriles que más aumentaron los precios y que se mostraron reticentes a la inversión. Tales los casos de, entre otros, Siderar (Grupo Techint, familia Rocca) Arcor (Pagani) y Ledesma (Blaquier) a través de sus titulares, como lo demuestra Alfredo Zaiat en su libro “Economía a Contramano” (Ed. Planeta – Año 2012)[5].

Debemos comprender, por último, que las reservas caen por la creciente demanda de dólares en el mercado local, ya sea para el ahorro, turismo, pago de deudas o para poder importar bienes y servicios, y se incrementan a través de la exportación y el financiamiento, es decir, la tan temida toma de deuda.

Acuerdo de asociación estratégica integral firmado en 2014 con la República Popular China

Los gobiernos de Argentina y de la República Popular China firmaron el 18 de julio de 2014 la declaración conjunta para el establecimiento de la Asociación Estratégica Integral entre ambos países, además de suscribir una serie de contratos de cooperación en diversos rubros.

Han sido quince la totalidad de los acuerdos bilaterales que firmó Cristina Fernández de Kirchner con su par chino, Xi Jinping, durante ese año. Se destacan la construcción de dos reactores nucleares, de dos represas y una estación espacial en Neuquén.

Así comunicaba Casa Rosada los acuerdos: “entre los numerosos convenios firmados se incluye el acuerdo por el cual China, a través de sus bancos, financiará por 4.714 millones de dólares la realización de la represa hidroeléctrica “Néstor Kirchner – Jorge Cepernic” en la provincia de Santa Cruz. El ministerio de Comercio de China y el Banco Central de la República Argentina firmaron un acuerdo de swap por 11 mil millones de dólares para favorecer el nivel de reservas argentinas y promover el intercambio bilateral. También China acordó un contrato de préstamo para obras en el ferrocarril Belgrano Cargas por 2.099 millones de dólares; un convenio para el financiamiento chino de la compra de 11 embarcaciones por 423 millones de dólares. En el ámbito nuclear, se resolvió un acuerdo de colaboración en el proyecto de construcción de un reactor de agua pesada y para la construcción de un proyecto de central nuclear.”[6]

Atmósfera

Hacia fin de la primer década del nuevo milenio, la bonanza económica se había atenuado significativamente en comparación al periodo 2003-2008 y la meta del superávit primario comenzaba a ser una preocupación; por lo cual se vuelve a necesitar del endeudamiento para calibrar la balanza de pagos puesto que las erogaciones improductivas como intereses de deuda o aquellas destinados a la compra de energía combustible (que otrora fueran extraordinarias) comenzaron a ser recurrentes en el erario nacional, repercutiendo ellas en las cuentas públicas. El conflicto con los fondos hold out desalentaba a los sistemas tradicionales de crédito del bloque occidental a ofrecerle a la Argentina tasas razonables de endeudamiento, por lo que China vino a ocupar ese papel, o al menos determinar ello es el objetivo del presente ensayo.

La última etapa de la crisis internacional es la actual, en la cual al bajo crecimiento de Estados Unidos y la “década perdida” de Europa se le sumó la caída de los precios de los commodities en 2014 que trajo aparejada la recesión de los países proveedores de materia prima, entre los cuales se encuentran el grueso de las economías de América Latina. En efecto, la caída del precio del petróleo “complicó no solo los proveedores habituales como Venezuela, sino también las inversiones previstas por países como Brasil y Argentina en yacimientos de gas no convencional que eran rentables con los precios del petróleo a 100 dólares el barril, pero no a menos de 40[7].

En 2014, la baja del precio de la soja derivó en una caída del 20% de las exportaciones, lo cual provocó un déficit de dólares en la economía. Para octubre de ese año, el stock de divisas registraba una baja de alrededor de US$ 3.000 millones con respecto al cierre de 2013, alcanzando un piso de US$ 27.500 millones. En este contexto se firmó el acuerdo de swap con China.

Luego del acuerdo en octubre de 2014, las reservas registraron un aumento sistemático alcanzando un stock de US$ 31.000 millones para fin de ese año. Durante el primer semestre de 2015 las reservas internacionales crecieron en US$ 2.400 millones a un total de US$ 33.850 millones, pero luego del pago de la deuda correspondiente al Boden 2015 en octubre, el stock sufrió una caída de US$ 4.700. Mientras que para el final del segundo semestre el nivel de reservas perforó el piso de los US$ 25.000 millones. Esta desmejora de los precios de exportaciones implicará para varios países una vuelta a los problemas de restricción de divisas, que “en los casos de Argentina y Venezuela tomará la forma de una fuga de capitales y restricciones a la compra de divisas, mientras que en el casos de Brasil se la combatirá desde políticas económicas más ortodoxas como aumento de tasas de interés y endeudamiento externo (público y privado)[8].

Las señales del gobierno de Mauricio Macri al sector empresarial y al bloque occidental han sido muy claras, mismo de mostrarse cordial con el controvertido primer mandatario brasileño Temer. Aunque su gabinete económico no ha emitido comentarios desfavorables de los términos del swap con el Gigante de Oriente sino que Prat Gay anunció la posibilidad de ampliarlo. Uno de los principales problemas que afrontó el Gobierno nacional en los últimos años fue la constante caída de las reservas internacionales, por lo que el acuerdo viene a representar depósitos de moneda extranjera, principalmente dólares, que son controlados por el Banco Central.

Con el cambio de Gobierno, uno de los primeros lugares donde se posaron las lupas de las nuevas autoridades fue en el texto de dichos acuerdos, acusando que existían cláusulas secretas a las cuales no se podía tener acceso, denuncia idéntica a la hecha ante el caso del acuerdo YPF-Chevron en 2013 por la explotación del yacimiento ‘Vaca Muerta’. Vale recordar que en agosto de 2012, Galuccio, al presentar el Plan de los 100 días, reveló que la petrolera nacional “[habría de] necesitar inversiones por 37.200 millones de dólares en los próximos cinco años, hasta 2017, para revertir el declino de la producción de hidrocarburos en el país y combatir la crisis energética[9]. Por lo cual la motivación de acuerdos económicos en socios no convencionales pudo tener raíz en este plan del ex CEO de YPF.

Como dato estructural debe reconocerse la existencia de una fuerte restricción externa, fruto de la incapacidad de nuestras economías de poder sustituir importaciones estratégicas, a lo que, como recién se afirmó, se le suma las limitaciones de la integración regional, entonces se da el caso, como es el de la Argentina, que “tomando un periodo largo (1980-2015) con diferentes gobiernos y de distinto tipo, por cada punto que crece el PIB, las importaciones crecen tres puntos, toda nuestra industria, de menor a mayor manera depende de máquinas, insumos y/o tecnologías externas, donde pesa, por un lado, la fuerte extranjerización de la conformación industrial, por ejemplo en el año 2012, de las 500 primeras empresas por volumen de facturación, 335 eran extranjeras; y, por otra parte, las importaciones energéticas que en conjunto limitaban (y limitan) seriamente la producción nacional[10].

Proyeccion

En lo que respecta al punto más oscuro del Acuerdo, la estatal china Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) se encargará del control de 200 hectáreas y depende del Ejército Popular chino. A sabiendas  que dicha empresa se hará cargo del manejo de la estación con personal propio por 50 años, permite intuir que la población afectada será proporcional al riesgo que implique una militarización de una zona próxima a un emprendimiento controvertido como el que está llevando adelante el gigante norteamericano Chevron.

Sería especulación pura determinar que haya una hipótesis de conflicto latente en nuestro territorio pero, teniendo como variable insoslayable el potencial económico del yacimiento ‘Vaca Muerta’; la subordinación castrense de la empresa; y las posibilidades concretas de establecer condiciones de negociación efectivas con un prestamista emergente, con ansias de convertirse en hegemón (recordemos por un instante la Historia de la deuda externa de nuestro país), y dispuesto a disputar poder con el bloque occidental en un futuro cuyo horizonte no supera la primera mitad de este siglo (el acuerdo concluye en 2064). Por lo tanto, las premisas antedichas permiten intuir un panorama incierto y complejo puesto que, por primera vez desde 1852, personal militar extranjero hace base en el territorio nacional por un periodo estable y de forma legítima, sin involucrar en los compromisos acción conjunta sobre el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas e islas del Atlántico Sur.

Apoya mi hipótesis el saber que, en la utilización conjunta de la base científica, del lado argentino, la Comisión Nacional de Actividad Espacial (Conae) sólo podrá utilizar 10% de tiempo del trabajo de la estación, es decir, 2 horas 40 minutos por día para actividades científicas y tecnológicas.

El surgimiento de China permitió desconectar algunos circuitos económicos respecto de Estados Unidos, en particular para las materias primas donde se pudo formar un esquema económico triangular. Este esquema permitió “equilibrar el poder económico de las empresas comercializadoras transnacionales (muchas veces de origen europeo o estadounidense) con el comprador chino[11], permitiendo a los Estados Nacionales participar de las rentas mineras, petroleras y sojeras. La contraparte a ese proyecto es diseñado por el propio Estados Unidos, a través de una red de tratados multilaterales que busca aislar a los países con gobiernos populares, pero más aún para condicionar a China en su expansión económica y política.

Una de las hipótesis principales de este ensayo es demostrar la inconveniencia de un sistema productivo basado en la producción exportable de materia prima sin valor agregado, ya que en términos estratégicos esta situación no ha posibilitado en el pasado un trato equivalente entre potencias ante un acuerdo de mutua conveniencia, como los celebrados por nuestro país con el Reino Unido en los albores de nuestra experiencia como país independiente hasta la IIGM, y  con Estados Unidos desde aquel momento hasta nuestra Historia más reciente. Aunque simplista, mi hipótesis de subordinación atraviesa buena parte de la Historia nacional con periodos de autonomía relativa más o menos holgados, pero nunca con pretensiones de liderazgo regional.

Teoría y práctica

No es un eje menor de la estrategia geopolítica argentina la relación bilateral y de bloque regional con China, ya que son grandes demandantes de productos agrícolas y mineros y a la vez son grandes oferentes de productos manufacturados a precios bajos, lo que afecta las estructuras industriales y el funcionamiento del MERCOSUR en relación con su comercio interno, por lo tanto, si dejamos que el mercado decida, las inversiones en el MERCOSUR (y en la región) se harían principalmente en agro o minería para venderles materias primas a los chinos y a los demás países emergentes, esencialmente los del este asiático que son los que más crecen a comienzos del siglo XXI.

Desde 2000 China, Corea del Sur, Taiwán y Japón dan cuenta de la existencia de una gran dinámica de comercio intra-industrial entre estos países que hace del Este asiático una de las regiones con mayor movimiento comercial del mundo, aunque no tenga una integración regional institucionalizada como las que existen en otras partes del mundo.

En sintonía con este tema, el Prof. Rovelli explica que “la dinámica de la inversión depende esencialmente de la evolución de la demanda agregada, en particular con el consumo (público y privado) y con las exportaciones. Así, la inversión se relaciona con la evolución de la demanda de bienes finales, y la acumulación de capital es resultado del principio del acelerador, por el cual la inversión reacciona ante la demanda efectiva[12]

Si la propiedad de los medios de producción pertenece a un sector de la sociedad, el acicate de la inversión se encuentra en los mercados que a su vez están determinados por una demanda creciente: Se invierte si y sólo si se espera vender, dado que mercadería que no se vende, ganancia que no se realiza. Asimismo, se invierte donde existe demanda persistente, ante esto dos implicancias: “a) Una primera que involucra la variación del grado de utilización de la capacidad productiva, que de manera inmediata se produce ante una suba (o disminución) de la demanda autónoma) Una segunda instancia, mediante la modificación de la propia capacidad productiva a través de la inversión[13].

Sabiendo la importancia de la inversión para la dinamización de un sistema productivo, y concediéndole la debida importancia a la agencia del Estado, la ´avería´ del proceso de las políticas públicas encuentra su principal patología en la función de control sobre el gobierno, las funciones de auditoría y debate estratégico sobre amplios consensos para llevar adelante acuerdos de medio siglo, a sabiendas que cualquier democracia sensata se basa en un principio de alternancia de los agentes político-partidarios en las funciones de gobierno y deliberación.

Por lo tanto, si se llega a una situación de desequilibrio fiscal es porque se extraen más recursos de la sociedad de aquellos bienes que efectivamente se están generando para la misma y se está produciendo una retroalimentación de la riqueza. En consecuencia, los niveles de desequilibrio presupuestario tienen que ser adecuadamente fundados, lo cual hace al tema de la austeridad pública y a la certeza de no comprometer a generaciones futuras.

Como señala el Prof. Schweinheim, es el tema de la solidaridad intergeneracional respecto de la generación de endeudamiento público. Dirá también que “hay una visión general de equilibrio y otra visión republicana, la cual está vinculada a este tema de no comprometer generaciones futuras; a que lo que sustrae el Estado de la sociedad se devuelve al servicio del conjunto de la sociedad[14]. Hay un tema de austeridad cívica en relación al equilibrio, a su vez, que debe ser garantizado por el gobierno.

A nivel estructural, un elemento fundamental es la falta de una burguesía industrial e independiente lo suficientemente fuerte para lidiar contra sectores que proponen la integración al mundo subordinado a la escala de rendimiento y ganancia de valorización financiera y/o extractiva y de producción primaria, sumado a ello un atraso tecnológico que no pudo ser revertido en su mayor parte en la región. Tal como señala el Prof. Rovelli “el objetivo debe ser un uso eficiente de las divisas fomentando la creciente industrialización (lo que el kirchnerismo no pudo controlar), lo que permitiría la expansión de las industrias sustituidoras de importaciones y las exportaciones, y con ello generar la capacidad para pagar las crecientes importaciones de otros insumos[15], coherentes con las mayores tasas de crecimiento del producto.

Lo anterior hace menester una administración absolutamente profesionalizada a la hora de planificar las pautas de interés nacional. Coincidiendo con el autor citado que “la institucionalización del principio de equidad pública está vinculada a los parámetros republicanos históricos, y es muy propio de esta época[16]. El tema principal es cómo genero las condiciones de reproducción de la virtud y de incentivos que permitan el ejercicio de cierto tipo de conductas. Se trata del problema de la institucionalización de los valores y del comportamiento.

Coincido en que gran parte de las causas de la crisis que atravesó Argentina están en el hecho de que “cuando empiezan las reformas -y a diferencia de lo que pasaba con la reforma del mercado en Irlanda o en el mismo Portugal- no estábamos en un contexto de institucionalidad republicana, sino en lo que Guillermo O’Donnell llama ‘Democracia Delegativa’. Un juego muy perverso desde el punto de vista del funcionamiento de las instituciones democráticas, pero que es particular en el Estado; y que tiene como consecuencia una suerte de matriz política (entre políticos prebendarios y clientelares y tecnócratas de reformas orientadas al mercado) que son los que terminaron armando la matriz de construcción de la administración pública en los años ’90[17], plenamente funcional a esa cultura autoritaria, a ese tipo de liderazgo autoritario que le permitía ejercer un tipo de comportamiento democrático delegativo y plenamente funcional a los intereses de aquellos sectores concentrados de la economía (intereses internacionales que estaban, ciertamente, orientados por esta reforma).

La discrecionalidad sin institucionalidad republicana se transforma en arbitrariedad; porque, en definitiva, “todo ejecutivo (en una empresa, en una organización, en el Estado) tiene que tener cierta discrecionalidad para tomar decisiones. Pero discrecionalidad sin institucionalidad republicana se transforma en arbitrariedad. Cuando aparece la arbitrariedad desaparece la vigencia de la ley; surgen casos de ineficiencia en el uso de los recursos, no hay responsabilidad, no hay orientación a resultados, no hay coordinación de las políticas públicas, no hay orientación a la participación ciudadana”[18]. Y la participación ciudadana, desde la perspectiva republicana, es fundamental para el control de las políticas públicas.

La forma en que se acentúan los hegemones dentro del tablero internacional es a través de la oferta de prácticas colonialistas (o invasión militar directa) para los países del tercer mundo y alianzas comerciales que sean seductoras para los Estados de desarrollo medio, a través del endeudamiento sistemático para influir sobre sus capacidades de decisión soberana que, en casos como el argentino, se encuentra atravesada por un hegemón preexistente, sugiriendo ésto que, el condicionamiento a la soberanía en momentos en donde una economía primaria (que, además, depende de la naturaleza como la nuestra), se vea en serios problemas cuando no exista liquidación suficiente de productos exportables y los vencimientos impliquen un sacrificio fiscal que, en el 100% de los casos, la variable de ajuste ha sido el campo popular.

Un agravante sin precedentes es la instalación de una base de investigación del Ejército Popular Chino, con autonomía sobre un territorio igual al de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y acentuado sobre el yacimiento de petróleo no convencional más importante del planeta, siendo ésta la primera de su tipo en el continente americano de una potencia que pretende disputarle poder a Estados Unidos nada menos.

Es por ello que adhiero a la reflexión del Prof. Schweinheim de que debe ser política de Estado el respeto al principio republicano de gobierno antes que cualquier otra cuestión ya que, el motor de las crisis políticas de nuestro país se dan, en la modernidad, por el divorcio entre la sociedad civil y una clase política que, descontrolada, recae en los vicios de la corrupción y de la negociación desigual con las esferas de poder mundial condicionando de sobremanera la soberanía futura al plantear acuerdos de saqueo y subordinación por plazos indignantes. Por lo menos así lo veo yo.

Bibliografía

➔         Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”; DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016.

➔         Trivelli, Arturo. Clase 17. Módulo 2. “La integración energética y el manejo de los recursos naturales”; DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016.

➔         Schweinheim, Guillermo. Clase 3. Módulo 1. “Política y gestión pública (II parte)”; DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016.

➔          http://www.diariopopular.com.ar/notas/140913-ypf-firmo-un-acuerdo-chevron-la-explotacion-vaca-muerta

➔         http://www.casarosada.gob.ar/informacion/archivo/27725-argentina-y-china-suscribieron-un-acuerdo-de-asociacion-estrategica-integral

[1] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[2] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[3] Trivelli, Arturo. Clase 17. Módulo 2. “La integración energética y el manejo de los recursos naturales”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[4] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[5]Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[6] http://www.casarosada.gob.ar/informacion/archivo/27725-argentina-y-china-suscribieron-un-acuerdo-de-asociacion-estrategica-integral

[7] Trivelli, Arturo. Clase 17. Módulo 2. “La integración energética y el manejo de los recursos naturales”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[8] Trivelli, Arturo. Clase 17. Módulo 2. “La integración energética y el manejo de los recursos naturales”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[9] http://www.diariopopular.com.ar/notas/140913-ypf-firmo-un-acuerdo-chevron-la-explotacion-vaca-muerta

[10]  Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[11]  Trivelli, Arturo. Clase 17. Módulo 2. “La integración energética y el manejo de los recursos naturales”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[12] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[13] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[14] Schweinheim, Guillermo. Clase 3. Módulo 1. “Política y gestión pública (II parte)”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016

[15] Rovelli, Horacio. Clase 14. Módulo 2. “Desarrollo y política financiera”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso 2016

[16] Schweinheim, Guillermo. Clase 3. Módulo 1. “Política y gestión pública (II parte)”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016

[17] Schweinheim, Guillermo. Clase 3. Módulo 1. “Política y gestión pública (II parte)”. DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016

[18] Schweinheim, Guillermo. Clase 3. Módulo 1. “Política y gestión pública (II parte)”.DSGyCPP (C.XXIV), Flacso, 2016

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