Actor de veto

 

Resumen de: Tsebelis, George; La toma de decisiones en los sistemas políticos, en La nueva economía política: racionalidad e instituciones; 2002ac

Cuando escuche hablar de un actor de veto, este concepto referirá a un actor individual o colectivo cuyo acuerdo es requerido para tomar una decisión política. La estabilidad de las políticas en un sistema político depende de tres características de sus actores de veto: su número, su congruencia (la diferencia en sus posiciones políticas) y su cohesión (la similitud de las posiciones políticas de las unidades constitutivas de cada actor de veto). “La estabilidad de las políticas en un sistema político aumenta a medida que se incrementa el número de actores de veto, a medida que disminuye su congruencia y a medida que aumenta su cohesión”. (Tsebelis, 2002: 331)

Si estamos de acuerdo con lo anterior, la lógica de la toma de decisiones en los sistemas presidencialistas es

bastante similar a la lógica de los sistemas parlamentaristas. Mientras que el número de actores de veto institucionales está especificado por la Constitución, el número de actores de veto partidarios está endógenamente especificado por el sistema de partidos y las coaliciones de gobierno en cada país en particular. Los sistemas presidenciales (con múltiples actores de veto institucionales) presentan características de estabilidad en la toma de decisiones políticas similares a las de los gobiernos de coalición en los sistemas parlamentarios (con múltiples actores de veto partidarios). Un gobierno unificado dentro de un régimen presidencialista contará con menor cantidad de actores de veto institucionales y uno dividido con más, ya que habrá (en este segundo escenario) una disociación en las líneas políticas dominantes en cada actor.

El sistema presidencialista incluye un actor de veto individual altamente cohesionado, mientras que el sistema parlamentario incluye dos actores de veto colectivos poco cohesionados; de darse un gobierno presidencialista con mayoría en ambas cámaras del poder legislativo, la cohesión del actor de veto aumenta ya que dos de tipo institucional responden a una misma dirección política. El escenario posible en donde se puede llegar a encontrar una lógica simétrica de toma de decisiones de un presidencialismo unificado con un parlamentarismo es que este último se encuentre dominado por un partido que, sin necesidad de coalición, detente la mayoría dentro del poder legislativo. De ese modo la cantidad de actores de veto partidarios se vería reducida al mínimo y los costos de decisión política serían bajos en ambos sistemas ya que, independientemente del diseño institucional, para esta teoría lo relevante es el número, la congruencia y la cohesión de dichos actores. De darse de forma paralela esas características el funcionamiento sería similar en ambos casos según la teoría.

En los sistemas parlamentarios el Ejecutivo controla la agenda, y la legislatura acepta o rechaza las propuestas, mientras que en los presidencialistas el mecanismo se da a la inversa “(…) el actor de veto que tiene el poder de proponer tendrá una ventaja significativa en el proceso de adopción de políticas, (…) con respecto a la legislación, los Parlamentos serán más relevantes en los sistemas presidenciales que en los parlamentarios, y los presidentes serán menos importantes que los gobiernos.” (Tsebelis, 2002: 334).

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