PSICOANALISIS, MARXISMO Y POSMARXISMO

Mídase lo que está en juego: la posible articulación del materialismo histórico con el psicoanalisis. El primero produce la tópica de los ordenes signficantes particulares (las ideologías); el segundo, las estructuras de su eficacia, las leyes de entrada y conexión mediante las cuales son funcionalmente ocupados los sitios que distribuya la ideología. Si el materialismo histórico pretende elucida por sí sólo la esclavitud subjetiva a las ideologías, o si el psicoanálisis borra en la generalidad de una lógica del signficante la especificidad del lugar en el que debe señalar la marca de la carencia, entonces ambas disciplinas se pliegan una a la otra, abatidas por igual entre si”.Eso indica la dirección y la forma en que una posible confluencia entre el posmarxismo es concebible… Ni como la adición de un suplemento al primero por parte del segundo, ni como la introducción de nuevo elemento causal-el inconsciente en lugar de la economía- sino como la coincidencia entre los dos en torno de la lógica del signficante como lógica del desnivel estructural y de la dislocación, una coincidencia que se funda en el hecho de que esta última es la lógica que preside la posibilidad/imposibilidad de la constitución de toda identidad.

A pesar que Lenin había descalificado al psicoanálisis como extravagancia burguesa, mamarrachadas de un chapucero, disparates de moda que florecen en el estercolero de la sociedad burguesa, las primeras aproximaciones a la teoría psicoanalítica se producirán a partir de la práctica de un conjunto de intelectuales y militantes marxistas que comenzarán a interesarse por las implicancias políticas del descubrimiento freudiano del inconciente; tal lo que ocurrirá en 1919 cuando como coletazo de la Revolución bolchevique, una nueva sublevación proletaria conmueve a Europa y en Hungría el Partido Comunista liderado por Bela Kun toma el poder; si bien la nueva republica soviética tendrá una existencia efímera , pues el gobierno será violentamente derrocado por el accionar conjunto de los ejércitos de Rumania, Yugoslavia y Checoslovaquia, allí nace esa amalgama de psicoanalistas , judíos y marxistas -décadas después la encarnación del mal absoluto para los nazis- cuando la novel ciencia del inconciente tendrá su reconocimiento institucional con la creación en la universidad de Budapest de una cátedra de Psicoanálisis a cargo del médico judío Sandor Ferenczi y otra de Antropología donde Geza Roheim – también judío -– encuentra en el concepto freudiano de la vida intrauterina la clave de la universalidad del complejo de Edipo y el fundamento biológico de la sociedad y la cultura.

Al despuntar la década del 20 un grupo de intelectuales freudianos, marxistas y judíos – Adorno, Benjamín, Horkheimer, Habermas, Marcuse entre otros – fundan el Instituto de Investigación Social en la Universidad de Frankfurt; su objetivo será desreificar el orden irracional del capitalismo cerrando el hiato existente entre la dimensión subjetiva y objetiva a partir de la articulación entre la filosofía de Hegel, el marxismo y el psicoanálisis freudiano. Diez años después F. Horkheimer al asumir la dirección del Instituto, desconcertado ante el avance del fascismo y la burocratización stalinista en Rusia, propone la revisión crítica de la relación entre fuerzas productivas y relaciones de producción, descubriendo un efecto retroactivo entre la instancia económica y la cultural que hace obstáculo a la toma de conciencia de clase; la terapéutica a implementar será la incorporación de categorías y conceptos del psicoanálisis para abordar esa dimensión subjetiva olvidada por la ortodoxia marxista leninista, que al reducir al nazismo como la expresión de la fracción más reaccionaria y militarista del capitalismo financiero, habría desconocido las condiciones subjetivas de la irracionalidad objetiva , es decir, las pulsiones inconcientes que llevaron a las masas a actuar en contra de sus propios intereses, identificándose con las imagos parentales proyectadas por la industria cultural.;pero la designación de Hitler como canciller del Reich terminará abruptamente con las investigaciones del Instituto y de pronto esa “pandilla de judíos y comunistas” pasarán a formar parte del colectivo demonizado que Hitler llamará Kulturbolchevismus, (cultura bolchevique), un mosaico político y cultural que incluía a psicoanalistas, judíos, homosexuales, comunistas, lesbianas, artistas y liberales ,comenzando los miembros del Instituto un largo exilio en Estados Unidos que concluirá recién al terminar la segunda guerra mundial.

La accidentada trayectoria del freudo marxismo continuará luego en Austria y Alemania cuando W. Reich ,medico, sexólogo, marxista y psicoanalista, detecta el núcleo subversivo de la teoría freudiana: la incompatibilidad de las pulsiones eróticas con el orden cultural burgués y la sexualidad como motor de la conducta humana; en sus textos principales- Psicología de las masas del fascismo , La revolución sexual de los jóvenes, La función del orgasmo -destaca que es en esta tensión entre cultura y sexualidad, donde residiría la etiología de esos severos cuadros patológicos que se sintomatizan en la existencia de sujetos neuróticos y medrosos , mutilados libidinalmente ,“obedientes en el sentido burgués“, correctos y bien educados, adaptados al orden fundado sobre la propiedad privada con su secuela de empobrecimiento sexual y económico. Lo cierto es que el extremismo de estas propuestas no podían ser del agrado de un científico revolucionario pero un conservador ideológico como Freud y luego de un breve acercamiento las disidencias comienzan cuando Reich denuncia que el súper yo funciona como un policía interno que facilita el enraizamiento de la contrarrevolución en las masas y explica porque los hombres se matan trabajando por un salario miserable o que voten por un partido fascista a sueldo de los capitalistas , hechos que trascienden toda nuestra sabiduría marxista… pues trata de cuestiones de índole psicológica y no disponible de una psicología marxista.

Este sería el error fundamental del marxismo vulgar, su ignorancia sobre la relación entre normalidad psicológica y sexualidad plena, es decir la dependencia entre salud mental y potencial orgásmico que hace de la liberación sexual la condición previa de la liberación social, pues la carencia amorosa interioriza la explotación económica y el sometimiento político; será necesario transformar a estos seres desdichados en personas aptas para el goce, despertando en las masas una conciencia sexual y revolucionaria y con este objetivo Reich creará la Asociación para una Política Sexual Proletaria, (Sexpol), un sistema de dispensarios y talleres que buscaba esclarecer como esa “peste emocional del fascismo rojo”, no era el resultado de la personalidad del Führer, ni su ideología reaccionaria, sino de la miseria psicología y sexual de las multitudes que hicieron que estas no fuesen engañadas por la propaganda nazi, sino que fueran las multitudes mismas las que deseasen el fascismo. Pero el corte definitivo se producirá a propósito de el malestar en la cultura; mientras Freud no duda que el plan de la creación no incluye el propósito de que el hombre sea feliz y el antagonismo entre cultura y sexualidad es definitivamente irreductible ,para Reich –siguiendo la teoría de Marx sobre el origen del estado, la propiedad privada y la familia- la falta de felicidad sobre la tierra sólo se conoce cuando la “sociabilidad y sexualidad natural, el goce espontáneo del trabajo y capacidad para el amor de las sociedades primitivas es remplazada por el capitalismo y la superestructura de una sociabilidad artificial donde surge el inconsciente freudiano, dominado por el sadismo, la codicia, la envida y la perversiones de todo tipo”.

Es en este transito del comunismo primitivo a la sociedad burguesa, cuando desaparece la sexualidad natural sin tabúes y restricciones de los orígenes, donde Freud vuelve a equivocarse según Reich, ya que al identificar al Hombre – en sentido antropológico- con el hombre burgués, cosifica la genitalidad, concibiendo la sexualidad vaginal como característica inherente de la pasividad femenina y la sexualidad clitoridiana como actividad fálico masculina, ignorando que en realidad estas diferencias constituían la reproducción de la división del poder y la dominación entre los sexos y las clases.

Finalmente su rechazo de los trabajos meta-psicológicos , la universalidad del complejo de Edipo y la estrategia de cura de la neurosis mediante la adaptación al principio de realidad, despertará el rechazo tanto de la burocracia stalinista como de la ortodoxia freudiana y Reich concluirá por ser expulsado de la Asociación Psicoanalítica por pretender politizar el psicoanálisis , mientras paralelamente acusado de desviacionismo ideológico burgués también el partido comunista lo segregará de su membresía.

Promediando los años cincuenta, Herbert Marcuse, sorprenderá a la juventud universitaria de post-guerra cuando desde la universidad de Berkeley, acusa a la sociedad industrial de avanzada de haber colocado el cuerpo y la mente del hombre al servicio del proceso de producción, provocando en la clase obrera moderna una alienación, un extrañamiento de si, más radical que aquel que le arrebataba su plus valor económico y su condición humana en el primer capitalismo. La investigación de las causas de este proceso enajenante lo llevará a la investigación sobre el origen de la represión, a una revisión crítica de los escritos freudianos, donde si bien reconoce en el psicoanálisis el mérito de haber rescatado las perversiones del carácter patológico al que lo confinaba la semiología medica, considerándola como una pulsión parcial que desplaza los genitales como zona erógena a una meta sexual incompatible con aquella ,no aceptará el principio evolutivo por el que existe un erotismo generalizado y una sexualidad polimórfica de la infancia, que pasan por fases diversas de recorridos tortuosos -oral, anal, fálica- hasta culminar en la etapa genital como signo de normalización libidinal y de sexualidad adulta. Marcuse rechaza esta que llama dictadura de los genitales, argumentando que esta implica en la práctica una desexualizacion de las zonas erógenas pregenitales, que reduce la capacidad de placer del hombre y al concentrar y encapsular la libido en los genitales, deja el resto del cuerpo libre para ser explotado como instrumento de trabajo; de allí que cuestione el principio del progreso hacia la genitalidad, pues precisamente las perversiones con su eterna promesse de bonheur muestran la diferencia entre sexualidad y genitalidad, cuerpo erógeno y cuerpo biológico y así el principio evolutivo freudiano concluye resultando funcional al capitalismo por lo que será necesaria una resublimación represiva, el desarrollo de una erótica generalizada, pues solo un cuerpo sexualizado en todas sus zonas erógenas puede resistir su transformación en instrumento de trabajo alienado.

Tras un paréntesis de casi veinte años, al calor de los sixty revolucionarios se produce un rebrote del freudomarxismo, cuando articulando psicoanálisis y marxismo, edipo y lucha de clases, modo de producción y aparato psíquico, Jacques Nassif, Thomas Herbert, Michel de Certeau, Francois Roustang, Luce Irigaray, Jacques Alain Miller, Serge Leclaire, entre otros, acompañados por un colectivo que incluía psicólogos, pastores, filósofos, médicos y sacerdotes, fundan en 1964, la Escuela Freudiana de Paris; su director y pope indiscutido será Jacques Lacan, quedando una de las secciones a cargo del entonces joven maoísta, Jaques Alain Miller, abocado a reinterpretar a Marx a partir de la lectura de Althusser y a descifrar la obra de Freud en clave lacaniana.

Precisamente J. Lacan propone en sus escritos y seminarios un retorno a Freud, rechazando la reconstrucción hegeliana de la fenomenología del espíritu y de la historia, subvirtiendo la concepción cartesiana del sujeto y oponiendo al cogito ergo sum – pienso luego existo- , el pienso donde no soy y soy donde no pienso, pues allí donde el sujeto ubica la causa de su conducta -la conciencia– el sujeto no está y donde la causa está –en el inconsciente- su acceso le será vedado; es decir, el sujeto solo podrá acceder al conocimiento imaginario de si mismo, a partir de un fantasma de autodominio y unidad y de alienación respecto de una determinación simbólica que reproduce el espacio narcisista de la institución de su subjetividad. Será estéril entonces toda búsqueda de la conciencia de si , pues como lo grafica Lacan en uno de sus clásicos juegos de palabras , el je me connais (yo me conozco), es en realidad je méconnaisse (yo desconozco ) y en consecuencia el acto mismo del connaître, (conocer), es en la práctica méconnaître (desconocer) y así todo connaissance (conocimiento) será siempre sinónimo de méconnaissance (desconocimiento); este radical decentramiento del sujeto, resultado de una spaltung –escisión-, entre sujeto del enunciado y de la enunciación, convierte al sujeto en estructura de deseo, como deseo del deseo del Otro, carencia constituyente que determina que la relación con sus objetos estará estructuralmente opacada, ya que apuntará su deseo sobre la carencia de otro ser carente y allí nace el malestar en la cultura , la inadecuación del sujeto consigo mismo y con la caída de la verdad como intencionalidad de la conciencia, la correlativa imposibilidad de acceder al significado de su existencia, salvo bajo la impronta infeliz del ser para la muerte.

La teoría lacaniana del sujeto será resignificada por Louis Althusser, quien a partir de su tesis de la historia como un proceso sin sujeto y de la eternidad de la ideología y del inconciente , define que el reconocimiento ideológico y el desconocimiento científico por el que todo sujeto reconoce los referentes empíricos de su conducta, pero desconoce su modo de producción, tributa filosóficamente a esos hijos naturales de la Razón Occidental”: Marx y Freud; si para Marx el sujeto humano, el ego económico, político y filosófico no es el centro de la historia ,en Freud el sujeto real, el individuo en su esencia singular, no tiene la figura de un ego, centrado sobre el yo, la conciencia o la existencia – ya sea la existencia del para-sí, del cuerpo propio o del comportamiento- ; es decir, el sujeto está descentrado, constituido por una estructura que tampoco tiene centro , salvo en el desconocimiento imaginario del yo en esas formaciones imaginarias en las que todo sujeto se “reconoce, pero desde donde nunca podrá llegar a conocerse. Pero el aporte fundamental de Althusser a la episteme estructuralista será la división que establece entre los aparatos ideológicos y represivos del Estado; si los primeros son ámbito del dominio publico-, policía, ejército, fuerzas de seguridad- cuya función es ejercer la coacción física , los segundos pertenecen a la esfera privada -iglesias, familia escuela- desde donde se interpela a los individuos como sujetos vehiculizando una representación de su relación imaginaria con sus condiciones de existencia , que a partir de la divisa burguesa de libertad, igualdad, fraternidad, oculta las contradicciones de clase al presentar a los hombres despojados de sus determinaciones económicas y al estado como representante del interés general reconstruyendo en un plano ficcional un discurso que encementa la sociedad. .

Finalmente M. Tort , otro de los notables de la Escuela, descubre en la estructuración de la subjetividad , una doble determinación , material y lilbidinal; si por un lado toda posición de sujeto – proletario, burgués, amo, esclavo- remite a la estructura objetiva del modo de producción , esta posición es a su vez inducida desde la estructura edípica especifica de cada individuo , es decir, es desde la constelación familiar donde salen los sujetos listos para insertarse en las diferentes prácticas sociales y así la intersección entre el psicoanálisis como ciencia del inconsciente y el materialismo histórico, como ciencia de las formaciones sociales permite la construcción de los instrumentos teóricos que elucidan el procesamiento de lo ideológico a nivel subjetivo.

Con los años ochenta y los trabajos de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe , abrevando fundamentalmente en la hermenéutica de Gadamer, la lingüística de Saussure y el psicoanálisis lacaniano se conocen los textos fundacionales del post-marxismo; rechazando la idea de totalidad y universalidad hegeliana, el logocentrismo y la metafísica de la presencia reivindicando las luchas de género, étnicas, culturales y oponiendo una teoría de la democracia radical al mito de una sociedad reconciliada que pretende abolir con el antagonismo entre las clases la totalidad de los antagonismos sociales; sin embargo son estos antagonismos no dialectizables, el obstáculo para el cierre del campo social , ya que a diferencia de la contradicción hegeliana , no adquieren su inteligibilidad en el despliegue de la razón , pues la historia es indeterminada y contingente y el orden social no se presenta nunca como un dato objetivo sino como un conjunto de fuerzas heterogéneas en un proceso regido por combinatorias compuestas , por elementos diferenciales irreductibles – cuyo sentido es precisamente el estar desprovistas de sentido –que hace de toda identidad un efecto de relaciones de equivalencias y diferencias. Es decir, la realidad es una construcción discursiva saturada por una sobreabundancia de significados, en un universo abierto , una intertextualidad carente de literalidad ultima , soportada en una brecha , una fisura traumática, ese real lacaniano, mas allá del lenguaje y de lo simbólico , que descompone las relaciones intersubjetivas haciendo de la identidad y la homogeneidad de los agentes sociales una ilusión” y vano todo de instituir ese objeto imposible , la sociedad, objeto que como en Kant se muestra a través de la imposibilidad de su representación adecuada, en tanto constituyen el resultado de la tensión insaldable entre la esencia noumenica y la apariencia fenoménica que singulariza a todo objeto.

Paradójicamente será este objeto imposible el que hace posible la política, pues a partir de esta imposibilidad constitutiva nace una guerra de interpretaciones, crece el debate, la discusión ,en un dispositivo de trincheras donde los hombres no cesan en su deseo de hegemonizar un contenido, fijarlos ,articulando el mayor numero de significantes flotantes , a partir de esos points de capiton que los suturan provisoriamente , ya que la polisemia del significante hace imposible la significación y la transparencia de las relaciones sociales, desarticulando todo discurso sobre lo social y facilitando la analogía con la sentencia lacaniana : la relación sexual no existe . Pero así como la metáfora la sociedad no existe ” no implica que no exista un conjunto de instituciones que intenten re-presentar la sociedad, sino la falta de un significado trascendente de lo social, la expresión la relación sexual no existe , no pretende que hombre y mujer no tengan sexo, sino afirmar que en el psiquismo no existe nada por lo que el sujeto pueda situarse como ser macho o ser hembra , que hombre y mujer se relacionan ( liaison) sin reaportarse,(rapport), ya que la única mujer con la que seria posible la relación sexual, no existe , pues el sometimiento de la subjetividad al despotismo del significante, evanece toda identidad de genero y así la mujer se incorpora en la vida del hombre quod matrem, (como madre), síntoma privilegiado, das Ding imposible, que hace el hombre debe conformarse con las mujeres, die Sache -las cosas- pues La Mujer no existe; en suma, el orden pulsional es asimétrico, no hay relación instintiva entre hombre-masculinidad y mujer-femineidad, solo posiciones simbólicas y pulsiones que buscan en el Otro lo que ese Otro no tiene y que no puede dar y en la plenitud de la cópula amorosa, la unidad de un origen inevitablemente perdido; para decirlo con Zizek , el final nunca es inmaculado”,es necesario aceptar que la mujer empírica que por azar se encuentra a nuestro lado, no es nunca La Mujer, pero siempre en esperanza que en cualquier momento aparezca La Otra Mujer.

Lo cierto es que más allá de estas pretensiones revolucionarias del freudo marxismo a principios de los años treinta ya Freud se habría pronunciado contra La concepción materialista de la historia y la obsesión de que las ideologías de los hombres no son mas que el resultado y la superestructura de sus circunstancias económicas presentes , cuando en realidad, la humanidad no vive jamás por entero en el presente; en las ideologías del superyo perviven el pasado la tradición racional y nacional, solo muy lentamente ceden los a las influencias del presente; desempeñan en la vida de los hombres un importantísimo papel, mientras actúan por medio del superyo, independiente de las circunstancias económicas”.

No será en el pensamiento de la izquierda europea entonces, sino en la tradición del realismo político en que debe situarse la obra de Freud, en esa vieja corriente que nace con Tucidides, Thomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo, que continuarán en los siglos XIX y principios del XX, un cierto Karl Marx, Wilfredo Pareto, Robert Michels, Max Weber, Gaetano Mosca, Karl Schmitt, Raymond Aron y que alcanza su punto alto con el realismo clásico en la post-guerra con los trabajos de Richard Niebuhr, George Kennnan, Hans. Morgentahu, Joseph Nye, Kenneth Waltz y Henry Kissinger entre otros.

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