China después de Mao

En enero y septiembre de 1976 fallecen las dos figuras preponderantes de la primera generación de líderes, Zhou Enlai y Mao Zedong; descabezado el régimen asumen la conducción lo que se denominó como el “grupo de los 4” y Hua Guofeng es electo presidente del Partido Comunista Chino (PCCh). Esta facción era partidaria de continuar el culto a la personalidad maoísta y determinaron abandonar de manera lenta las políticas impopulares de la etapa tardía del gobierno de Mao y volver a la praxis de los años 50, fomentando una liberalización cultural y una vuelta al clásico sistema elitista de educación.

Sin embargo la adhesión de los jerarcas del partido a las políticas y la figura de Hua fue casi nula y para mediados de 1977 son encarcelados. En el seno de la sociedad china había un severo cuestionamiento a las medidas del final de la Revolución Cultural que habían provocado el estancamiento económico e intelectual, y la reivindicación (muchas veces exageradas) del grupo de los 4 provocó ese desenlace.

Contrariamente a la debacle de la ortodoxia maoísta se producía el ascenso de Deng Xiaoping, cuyo liderazgo se cristalizó en el Congreso del partido celebrado al año siguiente y en donde se anuncia el fin de la lucha de clases y la prioridad sobre la modernización socialista. Ésta comprendía una apertura del Mercado y una recomposición del aparato del Estado.

Los principios aprobados en el mismo abarcaban la reafirmación de la dictadura del proletariado, la vía socialista de construcción de la república, el liderazgo del PCCh en el Estado y la adjunción del pensamiento maoísta a la doctrina oficial marxista-leninista. Este último punto ha sido el más complejo ya que es fruto de un replanteamiento de la doctrina del difunto líder cuya figura se encontraba desprestigiada por los excesos de la Revolución Cultural y el fracaso del Gran Salto. La nueva dirigencia se hizo a la tarea de desmitificar a Mao, aunque concientes de que una imagen negativa del mismo seguramente devendría en una crisis de legitimidad Estado comunista en sí y una crisis en la validez moral de la Revolución. En tanto del Congreso se determinó que la evaluación de la Revolución Cultural debería esperar hasta “un momento apropiado” en el futuro, convocando a una extensa revocación de veredictos que castigaban a víctimas de la Revolución Cultural (de la cual el mismo Deng había sido víctima). El resultado de la interpretación histórica llegaría recién en junio del 1981. Durante ese periodo (78/81) la crítica implícita a Mao se intensificó a través de una campaña del partido contra el “ultra-izquierdismo”, que permanecería como la principal (mas no la única) herejía ideológica y política de la época de Deng.

De la mencionada revisión se extrajeron las siguientes conclusiones según explica Maurice Meisner en La China de Mao y después (2007): “Se atribuyeron los desastres del Gran Salto a “errores izquierdistas” que violaron las “leyes económicas objetivas” y se condenó a la Revolución Cultural como una calamidad que duró una década (66/76), impuesta a China por aquellos que habían seguido la línea “ultra-izquierdista”. Ye (el encargado de la revisión) atribuyó la responsabilidad a Lin Biao y la Banda de los 4, como era la costumbre política oficial del momento, pero quedó claro para todos que muchos cargaban también con la responsabilidad por la Revolución Cultural, y que el principal de ellos era Mao Zedong”. Prosigue sosteniendo que sus escritos eran todavía citados como autoridad pero de un modo oportunista y las denuncias al culto a la personalidad eran cada vez más tajantes, y como remedio a ello se fomentaba la adherencia a las normas leninistas de democracia interna del Partido y liderazgo colectivo.

La reestructuración del pensamiento de Mao se hizo finalmente dejando de lado sus definiciones más radicales, definiendo que el extinto líder había tenido un 70% de aciertos y que el 30% de errores vinieron de una sobreestimación del papel de la voluntad y los esfuerzos subjetivos del Hombre, dejándose dominar por teorías divorciadas de la realidad. Limpiado de los elementos más controvertidos, Mao era mantenido como un símbolo revolucionario, nacionalista y modernizador.

El Partido había decidido optar por un liderazgo no personalizado en lo formal (aunque concretamente Deng predominaba por sobre los demás), extendiendo hasta un límite bastante mezquino la promesa de democratización que lo había llevado a ganar gran popularidad y que lo había posicionado como el líder natural de esta nueva camada de dirigentes. Desde allí se dio a la tarea de promover la modernización económica como pilar de la reconstrucción de la legitimidad de la dirección del PCCh, abocándose a lo que él denominó “las 4 modernizaciones”: agrícola, industrial, científica y tecnológica, y en defensa. Las reformas económicas, que apuntaban a la descentralización, comprendieron una liberalización de las fuerzas productivas, una apertura hacia el Mercado Internacional, priorizar la industria ligera (radicadas en zonas rurales) y una descolectivización de la agricultura.

En materia política las reformas realizadas abarcaron la reaparición del Congreso Nacional del Pueblo y de la Conferencia Consultiva del Pueblo como instancias de participación popular. En 1980 Deng diferencia las funciones del Estado y el Partido; apelando al legalismo socialista segmenta los periodos de gobierno y reemplaza a Hua por Zhao Ziyang como primer ministro. Paralelamente se reprime el derecho a participar en huelgas y en los debates públicos y en 1983 se oficializa la doctrina oficial del Estado: el Socialismo con características chinas que comprendía tanto dejar de lado la doctrina maoísta de la revolución permanente (ya puesta en cuestionamiento por el anuncio del fin de la lucha de clases) como replantearse el desarrollo de aquellas fuerzas sociales que se encontraban en condición de atraso.

En tanto en materia de Defensa se abolieron las milicias populares para conformar un ejército profesionalizado permanente, provocando las desvinculación de los militares en el PCCh, abandonando el precepto de Mao de que “el Partido debe guiar las armas y no las armas al partido”, puesto que desvincula una fuerza de la otra y pasa a estar directamente subordinada al Estado antes que al Partido (aunque este domine al otro).

En materia económica el proyecto de Deng de privilegio del desarrollo y la unidad nacional ha sido sumamente exitoso pues, definido en 1992 el modelo económico como Socialismo de Mercado, China crece a razón de dos dígitos anuales y los desequilibrios entre regiones ha mermado bastante; sin dudas el debe figura en el campo político, pues la expansión de la democratización efectiva sigue siendo una demanda insatisfecha al igual que la ampliación de las libertades civiles. En 1997 muere Deng Xiaoping.

Corrección de la especialista:

Hablas del movimiento 4 de Mayo como sinónimo del de la Nueva cultura, y el de la Nueva Cultura surge primero y es la simiente del segundo que surge luego del incidente de la firma del Tratado de Versalles; el otro tema que debes ver bien es el de la ‘banda de los cuatro’, que relacionas con la figura de Hua Gaofeng, la Banda está desde finales de la Revolución cultural cuando ya Mao enfermo casi no puede actuar y su mujer Jiang Quing y tres miembros más del PCCh asumen el rol rector, Hua es nombrado primer ministro a la muerte de Zhou Enlai a comienzos del 76, por lo que a la muerte de Mao queda a cargo del país y es quien toma presos a los miembros de la banda de los 4, el resto si es correcto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s