Políticas económicas 1930-1955

 

1 Coyuntura Internacional

Para comenzar con el análisis de las políticas económicas implementadas en la República Argentina durante el periodo 1930-1955 creo pertinente contextualizar internacionalmente el marco en donde se desenvuelve el Estado.

De acuerdo a lo expuesto por Eric Hobsbawm1 durante el periodo de entreguerras (1914-1939) la economía planetaria sufrió un hundimiento económico generalizado, interpretado por muchos (incluso por el autor) como el derrumbe del pensamiento liberal-librecambista imperante hasta el comienzo de la Primer Gran Contienda.

Dicho derrumbe lo han sufrido aquellos países que en mayor o menor medida se encontraban integrados a la red de comercio internacional y, si bien el volumen económico mundial siguió expandiéndose (pues se seguían produciendo mercancías, pero destinadas al mercado interno) lo seriamente afectado fue la multilateralidad del mismo. Tal es así que el volumen de préstamos internacionales entre 1927 y 1933 descendió en un 90%, esto influido por el auge del proteccionismo y porque la principal economía del mundo, Estados Unidos, se encontraba cercana a la autosuficiencia.

El abandono del patrón oro a comienzos del decenio del 30 por parte de una importante porción de los países (entre ellos Argentina) provocó el hundimiento generalizado del sistema monetario siendo el caso más crítico lo que hoy es Alemania; como consecuencia de ello el ahorro privado fue prácticamente nulo y el dinero circulante se tornó escaso. Ahora bien, si a eso se le suma que los niveles de desempleo entre 1932/33 alcanzaban niveles del 23% en Gran Bretaña, 27% en EEUU y 44% en Alemania por ejemplo, va de suyo que la situación de los países centrales era más que compleja.

Consecuentemente a este fenómeno de pauperización de la situación socio-económica se produce un desplome de precios internacionales, por ejemplo entre 1929 y 1931 el valor del trigo y del té desciende un 66% mientras que el de la seda un 75%; lo que provoca un serio sismo en la base productiva de Australia, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, Egipto, Ecuador, Finlandia, Hungría, India, Indias Holandesas (Indonesia), Países Bajos, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y Argentina; todos países que se posicionaban en el mercado mundial como proveedores de materias primas.

En tanto la consecuencia política de la Gran Depresión fue la inestabilidad institucional en los países de estructuras estatales endebles, provocando insurrecciones militares, levantamientos populares o movimientos de liberación nacional en aquellos sitios donde la crisis caló hondo.

2 Situación económica nacional hacia 1930

“Yo creo que Yrigoyen, en su segundo gobierno, centró su política en el asunto del petróleo. Pero Yrigoyen al llegar al gobierno en el 16 firmó su sentencia de muerte, porque debía haber liquidado a todos los poderes. Nunca tuvo Senado. Por primera vez iba a tener mayoría en el Senado en 1930, entrando 2 senadores de San Juan y Mendoza, con 4 senadores para sancionar la ley del Petróleo. La elección (fraudulenta, es cierto) era el 7/Sep. La revolución fue el 6, creo que las fechas lo dicen todo. En momentos en que iba a tener la mayoría para sancionar la ley de monopolio petrolero por el Estado, estalló el golpe”

Arturo Jauretche, Escritos inéditos2

Desde finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX Argentina forjó una relación bilateral sumamente sólida con Gran Bretaña a punto tal que Julio Argentino Roca (h) expresó en su época de vicepresidente la célebre frase “Argentina es, desde el punto de vista económico, parte integral del Imperio británico”. Reforzando dicha tendencia Raúl Scalabrini Ortiz en 1935 afirma que “… si no contara con el auspicio del ejército (el gobierno de Justo), ¿con quién contaría este gobierno cuyos ministros van a las cámaras a defender con ardoroso tesón los intereses de Inglaterra y no los de Argentina? (…) ¿con quién contaría sino este gobierno negado por todos los hombres argentinos que tienen conciencia de hombres libres y no se avienen a caer en servidumbre de una nación extranjera como Inglaterra sin haber sido derrotados, siquiera, en el campo de batalla?”.

Sin embargo los EEUU comenzaba a jugar un papel cada vez más importante dentro de la economía nacional al ser un productor más barato de aquellos bienes importados por el país, por lo que se conforma lo que Graciela Malgesini y Norberto Álvarez denominan una relación triangular unidireccional entre Argentina-EEUU y Gran Bretaña; se sostiene unidireccional porque nuestro país importaba manufacturas y vendía materia prima a Gran Bretaña, no exportaba volúmenes considerables a los EEUU y se importaba de ellos. El desbalance de esta relación se compensaba, en parte, por las inversiones netas de capitales norteamericanas en Argentina.

Tomando en cuenta el cuadro de situación internacional del periodo de entreguerras era menester el accionar del Estado para contrarrestar los efectos de la Depresión, para ello se aplicó una política de “comprar a quien nos compra” provocando la firma del Tratado Roca-Runciman en 1933 en el cual se contempló una asignación especial de divisas, un desbloqueo de fondos británicos, una reducción de aranceles aduaneros al carbón inglés y el tratamiento benévolo de los capitales de ese origen, con la condición de no disminuir la cuota de carne que se le compraba a la Argentina. También el Estado nacional comienza a ver con buenos ojos la aplicación de recetas de corte keynesiano que fomentaban la intervención estatal en la economía, principio contrario a las recetas liberales clásicas. En tanto, la aplicación de dichas recetas se caratulaban de transitorias ya que la creencia generalizada era que una vez que el comercio internacional retomase su curso “natural” se solucionarían los problemas estructurales argentinos con una vuelta a la época dorada del modelo agroexportador.

2.1 Políticas adoptadas durante la “década infame” (1930-1943)

2.1.1 Ley de Cambios

Sumado al abandono del patrón oro en 1929, la aplicación de un aumento en las tarifas aduaneras y la ley de Control de Cambios en 1931 (a mediados y en octubre respectivamente) el gobierno del General Uriburu decide comenzar a intervenir en la economía. Dicha ley responde a varios factores como la fuga de capitales provocada por la depreciación del peso respecto a monedas con respaldo oro (agravado por el desequilibrio de la balanza comercial), la retención especulativa del cambio extranjero por parte de las grandes casas exportadoras cerealistas (esperando una mayor caída de la moneda nacional), y el interés del gobierno de mantener el pago de sus obligaciones internacionales. Mientras tanto la elevación de los aranceles a las importaciones fue un primer estímulo hacia una política económica de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), reduciendo el volumen de lo que se le compraba al mundo y reemplazándolo por producción nacional.

La consecuencia del sistema de control de cambios y comercio libre llevó a la acumulación de fondos “bloqueados” (bloqueo implementado por el Reino Unido para evitar una fuga masiva de capitales) y deudas en el exterior que no podían cancelarse por falta de divisas. Esto llevó a que en 1933 el Ministro de Economía Federico Pinedo introduzca 2 variantes a la política de control: la negociación de empréstitos de desbloqueo y el desdoblamiento del mercado cambiario en libre y

oficial (hasta 1936), cuya diferencia obtenida por la comisión de cambio era utilizada para solventar las obligaciones del estado con sus prestamistas y las eventuales pérdidas que podía sufrir la simultáneamente creada Junta de Granos ante una merma del precio internacional de los mismos..

Hacia el 34 la balanza comercial comienza a arrojar mejores números por lo que se logra una apreciación del peso, obteniéndose así una sobretasa del 20 % sobre todas las ventas de divisas que se destinaran a financiar importaciones.

Para 1935 había 3 o 4 tipos de billetes circulantes y se hacía necesaria la unificación de los diversos mecanismos de control y una reforma a nivel monetario y bancario, a fin de también poder regular los movimientos de cambios. Para ello se crea el Banco Central de la República Argentina (BCRA) encomendándole las siguientes funciones: regular el crédito, mantener la estabilidad monetaria, ejercer el monopolio de la emisión y ser el banquero del Estado. Para ello se encomienda a Sir Otto Niemeyer la arquitectura del organismo, en una actitud de clara entrega de soberanía pues en su directorio había una importante cantidad de funcionarios ingleses.

Entretanto Lisandro de la Torre demostró que la empresa Anglo (frigoríficos) había cometido fraude y evasión impositiva, en lo que comprometió seriamente a Pinedo y al Ministro de Hacienda Duhau probando cómo se ocultaba información contable en cajas selladas por el Ministerio de Duhau, demostrando así la impunidad de los capitales ingleses; y fue durante la interpelación del Senado al Ministro que ocurrió el asesinato de Bordabehere a manos de un guardaespaldas oficialista, Ramón Valdés Cora, que sin embargo buscaba abatir a de la Torre. Poco tiempo después renuncia a su banca y se suicida.

2.1.2 Plan de Acción Económica Nacional

En noviembre de 1933 ambos Ministros presentan el Plan de Acción Económica Nacional que constaba de una serie de normas como la conversión de la deuda interna, la modificación del control de cambios vinculado a los precios de los productos agrarios y la creación de las Juntas de Granos y Carnes, buscando garantizar un precio estable para el productor ante las vicisitudes del mercado internacional. Al margen de las 2 más importantes la regulación abarcó a la mayoría de los campos productivos creando juntas y comisiones ad hoc.

Para 1932 el país contaba con 334 mil desocupados (sobre una población de 11 millones de habitantes) por lo que se comienza un plan de obras públicas en las que se priorizan la construcción de carreteras a fin de abaratar costos de flete para las mercancías exportables construyéndose alrededor de 90.000km de carreteras durante la gestión Justo-Ortiz.

Según opinan Malgesini y Álvarez3 “la política económica del régimen conservador constituyó inicialmente una mera reacción contra la crisis, en defensa de la estructura socioeconómica tradicional y de los intereses extranjeros, de lo cual el Pacto Roca Runciman constituyó una clara muestra, al igual que la política cambiaria”.

2.2 La Segunda Guerra Mundial

Este enfrentamiento trajo consigo el quiebre del esquema comercial internacional del país pues Inglaterra comienza a comprar a cuenta la cuota de carne acordada a través del Pacto del 33 y deja de proveer aquellos insumos vitales para el país, por lo tanto la única economía productora de aquellos bienes pasa a ser EEUU con quien la balanza comercial es netamente desfavorable. El pago de la cuota británica pasa a estar bloqueada en el Banco de Inglaterra y recién será saldada con la compra de los ferrocarriles durante el peronismo en 1947

Es por ello que el Estado se ve obligado a intervenir nuevamente en la economía y en 1940 Pinedo propone el Plan de Reactivación Económica, en colaboración con Raúl Prebisch, Ernesto Malaccorto y Guillermo Klein. El Plan se basaba en un impulso a la industria aplicando un criterio sustitutivo de importaciones y así ocupar mano de obra y restituir el poder de consumo de la población. Focalizando en la tecnificación de la industria agroexportadora se crea en 1941 la Flota Mercante del Estado y se estimula la producción de YPF ya que el 60% del combustible consumido era de origen extranjero. Para paliar la dependencia del hidrocarburo y el carbón también se estimula la utilización de combustibles no convencionales como el cereal y la leña pues el aumento de la producción de la petrolera demandaba un tiempo prudente.

El tema energético resultó ser primordial por 2 aspectos: porque no se podía permitir el colapso del sector agrario y porque la paralización de la industria a causa de la falta de energía resultaría contraproducente a los objetivos del Plan; paralelamente la actividad de adquisición de cosechas por parte del Estado fue posible a causa de la expansión monetaria que benefició a la industria, quien sacó provecho de las posibilidades del mercado y de la disponibilidad de mano de obra barata y concentrada en las urbes.

3 Nacionalismo económico 1943-1955

3.1 El pre-peronismo

Durante el periodo que abarca desde 1943/46 los números macroeconómicos no eran muy alentadores pues la inflación rondaba el 20% y el empleo industrial se encontraba en contracción, sumado a que se efectivizaba una merma en la exportación de cereales (principal fuente de divisas) y se hacía imperioso contener el desequilibrio fiscal que provocaba la escasez de moneda internacional. Sin embargo un dato era alentador ya que por primera vez, en 1945, la industria manufacturera superaba en proporción a la producción agraria en relación al PBI.

A nivel internacional 2 factores generaban la desconfianza de Juan Perón, uno era Bretton Woods, que se pensaba como una superación al Tratado de Versalles instalando un nuevo régimen monetario internacional con base en el dólar estadounidense; y el otro la Guerra Fría que a ojos de Perón no tardaría en desencadenar la 3ra Guerra Mundial.

A diferencia de postguerras anteriores, ahora Argentina se encontraba en una situación inédita pues le sobraban divisas y le faltaban bienes de consumo debido al superávit que gozaba en todas las áreas comerciales, teniendo un 63% del total acumulado en divisas de libre disponibilidad y el resto en fondos bloqueados (principalmente ingleses).

3.2 El Mundo feliz (1946-1949)

Entre 1946 y 1948 la economía nacional se encontraba en una situación ideal pues gozaba de pleno empleo, salarios elevados y una distribución equitativa del ingreso. Pablo Guerchunoff4 comenta sobre la época: “Si la guerra había sido industrialización y empleo, la inmediata postguerra de Perón iba a ser un aumento acelerado del nivel de actividades en todos los sectores vinculados al mundo urbano, un incremento inédito de las remuneraciones populares y un salto en la participación de los trabajadores en el ingreso”.

Hasta 1949 los Commodities criollos gozaron de la bonanza de los mercados internacionales permitiendo una fluidez de divisas que hacía potable encarar los objetivos del 1er Plan Quinquenal. La financiación de los proyectos se encontraba a cargo del IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio) cuyas funciones eran la centralización del comercio de los bienes exportables en el extranjero (tarea similar a la Junta de Granos del periodo anterior), colocar a precio promocional importaciones para la producción, subsidiar artículos de consumo masivo y otorgar créditos blandos a la producción. Bajo este contexto la banca privada cumplía la única función de prestamista intermediaria que trabajaba a comisión. El auge del crédito fue tal que en el lapso al cual me refiero el préstamo al agro se duplicó mientras que a la industria se sextuplicó. A las vez de haber nacionalizado el BCRA y los ferrocarriles a manos de capitales de origen inglés.

Por lo tanto para el final de 1949 los indicadores económicos eran óptimos: los salarios reales se habían elevado en gran cantidad, la distribución del ingreso era equitativa y justa, la demanda de dinero se incrementaba y la inflación permanecía estable según Guerchunoff. Sin embargo se ha discutido si el Estado peronista era o no Benefactor, a lo que el autor anteriormente mencionado responde que no, que se trata mas bien de un Estado empresario pues la bonanza popular se encontraba al servicio de un plan macroeconómico y no era un fin en sí.

3.3 El reajuste del Plan, 1949-1952

Para 1949 la política económica comenzaba a flaquear pues el exceso de reservas era cosa del pasado y para final de ese año la inflación se disparó a un 33%, mientras que los términos de intercambio descendían en un 36%. El descalabro de las cuentas públicas provoca la renuncia del Ministro Miguel Miranda a la cantera de economía y su reemplazo queda a cargo de Gómez Morales, quien a la vez se hace cargo del BCRA y el Consejo Económico Nacional.

El principal problema a afrontar era la escasez de divisas pues los objetivos del plan quinquenal fomentaban una diversificación de la producción pero no de las exportaciones (debido a la previsión de una futura contienda planetaria); por lo que el arribo de divisa extranjera seguía quedando a cargo de la producción agropecuaria. Es por ello que se decide virar en los objetivos y fomentar la tecnificación del campo reestructurando al IAPI que comienza a pagar más por las cosechas (a veces con sobreprecios) y reasigna créditos privilegiando a dicho sector por sobre la industria en auge.

Sin embargo factores exógenos como brutales sequías y una caída de los precios internacionales atentan contra la prosperidad de la economía; mientras que a nivel interno el rebrote inflacionario hacia 1948 hace necesaria una estrategia gradualista en búsqueda de una contención del desequilibrio fiscal y aplicar un criterio aún más selectivo de otorgamiento de empréstitos a fin de amedrentar a especuladores y aventureros.

3.4 Emergencia económica 1952-1955

Obtenida ya la aplastante victoria en los comicios nacionales de 1952 (en el cual por 1ra vez votaban las mujeres), se pone en marcha el Plan de Emergencia, en el cual se fomentaba una austeridad tanto en la economía privada como en el gasto público, que efectivamente sufriría una merma del 30% durante el quinquenio 50/54 respecto al inmediatamente anterior. Paralelamente la presión tributaria (que ya se encontraba en franco ascenso desde principios de la década anterior) llegaba al 25, 6% para dicho quinquenio a diferencia del 21,2% y del 15,7% de los periodos inmediatamente anteriores.

Para contener la inflación se llega a un acuerdo en donde tanto las tarifas públicas como los precios y los salarios quedaban congelados y que a la hora de renegociarlos en el 54 se discutirían sobre un criterio de productividad. Efectivamente la inflación en el 52 fue del 39%, del 4% en el 53y del 3,8% en el 54, por lo que se puede decir que fue una política exitosa de contención de la inflación.

Para 1954 los depósitos llegaron al 22% del total del sistema financiero (a diferencia del 10% de 1946) y el ahorro interno ente el 53 y el 55 fue del 17% a diferencia del 12% de 1949. Luego se fija una nueva política cambiaria diferencial que resulta del cociente entre el valor en los mercados básico, preferencial y libre, a lo que cada producto exigía su tipo de cambio especial.

Como resultado de las políticas de frugalidad se logra deflación hacia el 54/55 y se nota un aumento en los términos de inversión pues entre el 45 y el 50 el total de inversiones ha sido del 14% mientras que durante el 50 y el 55 fue del 17%. Por parte del Estado también se aplica un criterio de reestructuración de las prioridades de inversión al estimular aún más los sectores transporte (del 27,4% al 29% del total), energía y comunicaciones (16,7% a 24,4%) y siderurgia (0,5% a 2,1%); mientras que hay un descenso en defensa (23,5% a 9,7%) y erogaciones sociales como salud y educación (18, 3% a 12,5%). Sin embargo en términos totales durante el periodo 1948/1955 la inversión pública desciende en un 35%.

La necesidad de divisas extranjeras hace imperioso el replanteamiento de la cuestión de la inversión extranjera, es por eso que en agosto de 1953 el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) envía al Congreso el proyecto de Ley de Inversión extranjera, el cual estimulaba la igualdad de trato entre el empresariado nacional y el foráneo; el cual es sancionado a finales de dicho año. El punto más crítico del asunto llega en 1955 cuando el PEN firma un acuerdo con la Standard Oil en el cual se disponía la concesión de 50 mil kmde territorio santacruceño en el cual la empresa disponía del libre albedrío por 40 años para la construcción de diferentes obras de infraestructura como aeropuertos y polos petroquímicos a fin de privilegiar el abastecimiento del mercado interno. Sin embargo este acuerdo nunca llega a legalizarse debido a la negativa de una de las comisiones de la Cámara Baja.

Para marzo del 54 se vence el plazo del congelamiento de los salarios, precios y servicios públicos y en octubre se convoca para marzo al Congreso Nacional para la Productividad y el Bienestar, citando al mismo a la CGT y a la CGE. Si bien no se consensuaron medidas de fondo al término de las reuniones, de todos modos el balance fue positivo pues los sindicalistas no retrocedieron en las conquistas, el Gobierno contuvo la estampida salarial e inflacionaria y el empresariado encontró un medio para dialogar con los trabajadores y las autoridades económicas.

Ya para junio del 55 comienza el fin de la década peronista con el bombardeo a Plaza de Mayo que provoca la renuncia de Perón al poco tiempo de ocurrido el hecho.

4 Conclusión

Luego de haber analizados los dos grandes momentos de la economía he notado que las diferentes tomas de posición responden a necesidades estructurales determinadas por el exterior más que una simple vocación teórica de confianza hacia una teoría intervencionista, al menos el caso es patente en el conservadurismo, en el peronismo discutible. Como bien afirmaba Malgesini lo que se buscaba durante el periodo 30/43 era la preservación de los intereses “tradicionales”, cuyo punto más evidente fue la designación de Robustino Patrón Costa como sucesor del derrocado Castillo. Sin embargo el comenzar a pensar en políticas de largo aliento fue todo una novedad para la historia económica argentina y, sin dudas, sentó precedentes para el periodo posterior.

Durante la época de nacionalismo económico por primera vez se busca desde el Estado una política económica integral en base a desarrollo industrial estimulado desde el poder. Si bien es discutible la efectividad de la misma pues no se toma en consideración el factor externo, se da por hecho el enfrentamiento bélico entre la URSS y EEUU, se tiende a una autosuficiencia muy endeble y no se fomenta una elevación cultural de las masas en la cual se busque científicos altamente calificados para el desarrollo de tecnologías y saberes autóctonos pues tanto el INTI, el INTA y el CONICET son organismos posteriores. Es allí que se le dá la razón a Guerchunoff cuando afirma que el bienestar social que promovía el peronismo era solo en términos de ser funcional a una estrategia macroeconómica de aspirar al pleno empleo y a la autosuficiencia productiva para estar mejor posicionados que en épocas anteriores ante los avatares de la coyuntura externa.

Lo que ha demostrado Perón, eso si, es heterodoxia a la hora de tomar decisiones en el plano económico; lo que refleja también la falta de una base ideológica que, a mi humilde entender, se fue moldeando con el correr de la historia argentina y que al día de hoy sigue siendo un indefinido o una sumatoria de postulados (muchas veces contradictorios). Es por eso que a mi juicio el peronismo es todo aquello que tiene probabilidad de éxito a nivel político económico, de allí que pueda llegar a englobar tanto a Carlos Menem como al padre Mujica.

5 Notas:

1 Hobsbawm, Eric: “Historia del siglo XX” -10ª edición, Bs As, Crítica 2008

2 Lanata, Jorge: “Argentinos tomo 2”, Bs As, Ediciones B 2003

3 Malgesini, Graciela: “El Estado y la Economía, 1930-1955”, Bs As, Centro editor de América Latina SA 1983

4 Guerchunoff, Pablo y Antúnez, Damián: “De la bonanza peronista a la crisis de desarrollo” en Torre, Juan Carlos, Nueva Historia Argentina. Tomo VIII, Capítulo 3

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s