China antes del comunismo

¿Qué condiciones sociales y políticas que orientaron las estrategias del Partido Comunista Chino (PCCh) en los años previos a 1949? ¿Cuáles fueron los puntos en común y las diferencias con la experiencia soviética?

La China continental del periodo en cuestión debe entenderse como una sociedad preindustrial, de población casi totalmente rural y con medios de producción arcaicos.

Se comienza el análisis a partir de la fundación de la primera república china en 1912 y que culminaría prontamente en 1915 con la autoproclamación de quien había sido electo presidente, Yuan Shikai, como monarca, traicionando así los valores republicanos a los cuales dijo defender al comienzo del proceso. La gobernabilidad de la República, en tanto, se encontraba seriamente condicionada puesto que desde la primer Guerra del Opio (1839-1842) China era sometida a la firma de tratados desiguales con las potencias extranjeras, lo que provocó una influencia determinante sobre la economía de un país que supo ser autosuficiente antes de dicho conflicto bélico. Sumado a esto, la política de centralización de las competencias del gobierno de Yuan le valió la hostilidad tanto de los gobernadores provinciales militares como de las élites aristocráticas/comerciales locales; aunque las actividades de los partidos políticos surgidos a partir de 1911, de carácter faccionario y poco apegados a los principios del gobierno parlamentario, también contribuyeron al desprestigio del gobierno republicano como señala Paul Bailey en China en el siglo XX (2002).

La crisis de legitimidad devino en un efectivo control del poder político a manos de los caudillos militares provinciales (alias Señores de la Guerra), con la desunión y la inestabilidad como las características fundamentales del periodo. En tanto un punto fundamental para la explicación de la victoria del PCCh en 1949 es el surgimiento del Movimiento del 4 de Mayo (o de la Nueva Cultura), cuyos cuestionamientos fundamentales estaban dirigidos hacia los valores culturales tradicionales fomentados por un pujante y altamente interpelante sentimiento nacionalista. La exploración de nuevas ideologías radicales (como el comunismo y el anarquismo), la crítica iconoclasta de la tradición, la promoción del lenguaje coloquial, el surgimiento de una literatura “moderna” y el énfasis en la importancia de la educación pública fueron los pilares de dicho movimiento.

El desencanto hacia Occidente a causa de la continuidad de tratados humillantes (entiéndase frustración por resultado del tratado de Versalles en 1919), sumado a la cancelación de los tratados desiguales por parte de la URSS firmados en la época de la Rusia zarista con la dinastía Qing, fomentaron el interés de intelectuales y estudiantes chinos por el marxismo. A pesar de ser un pensamiento surgido de ese lado del mundo, proporcionaba una crítica poderosa a la sociedad occidental y parecía exponer un programa de acción adecuado para abordar la compleja situación del país asiático.

Los principales partidos políticos del proceso analizado son el Guomindang (Partido Nacionalista Chino (PNCh)) fundado en 1911 por Sun Yat-Sen y el PCCh, de 1921. Entre el periodo 1923/26 tuvo lugar la reorganización del PNCh que lo transformó en una fuerza política y militar fuertemente organizada y disciplinada. A pesar de las diferencias ideológicas (y alentados por la URSS), ambos partidos se hicieron a la tarea de vencer los males gemelos del caudillismo y el imperialismo creando el primer frente unido. La Revolución Nacionalista buscó reunificar el país en 1926 desde el bastión del Guomindang en la ciudad de Cantón, alentada la misma por el creciente sentimiento antiimperialista en las ciudades, la derrota militar de los señores de la guerra y el establecimiento de un nuevo gobierno central del PNCh en 1928; lo que será denominado como la década de Nankín y que se prolongará hasta 1937. La Expedición del Norte, cuyo objetivo era la expansión de la revolución culminó con la escisión de ambos partidos confinando a los comunistas a las zonas rurales y al Guomindang a la construcción de un Estado modernizado en las zonas conquistadas.

Las discusiones al interior del PCCh sobre el potencial revolucionario del campesinado llevaron a la formación de dos corrientes, una que veía a este actor como aliado con alta capacidad de agencia revolucionaria; y otra que adhería a la filosofía tradicional marxista que describe al campesino como conservador y que el irremplazable protagonista del proceso revolucionario sería el proletariado. En 1931 Mao Zedong lidera la fundación de la República Socialista de Jiangxi, lo que le permitirá ejercer el poder del Estado de forma concreta y aplicar la teoría según convenga a la coyuntura. Ese mismo año impulsa la reforma agraria que permitía a los campesinos ricos recibir una parcela de tierra también, a condición de ser labrada por ellos mismos; lo que le valió criticas de los sectores ortodoxos del partido. Sin embargo, esta estrategia respondía a la creencia de Mao de la necesidad de contar con el mayor apoyo popular posible mientras que dotaba de un papel protagónico a las asociaciones de campesinos pobres al hacerlos partícipes activos de la distribución de las parcelas, agregando al sentido económico de la medida una arista política. Su lema era “de las masas para las masas”.

Entre 1930 y 1934 el Guomindang (bajo el liderazgo de Chiang Kai-shek) lanzó cinco campañas de “cerco y exterminación” contra el soviet de Jiangxi. La 5ta, iniciada en el 33 tuvo éxito pues se dispuso un estrangulamiento económico que culminó con la derrota del Ejército Rojo del soviet y el exilio (iniciado en octubre de 1934) de los comunistas, dando inicio a la Larga Marcha. De las 86mil personas que comenzaron la travesía sólo 4mil lograron llegar a la provincia de Shaanxi (un territorio inhóspito hasta entonces) un año después e instalando allí su base de operaciones.

El escenario interno se modificó radicalmente en 1937 con la guerra de Japón contra China debido a las ambiciones de los nipones de preservar sus derechos económicos y políticos en China no solo frente a los nacionalistas, sino también frente a la creciente hostilidad de Gran Bretaña y Estados Unidos; además de la estrategia de fundar un nuevo orden en Asia oriental que lo posicione como el eje del mismo. La guerra hubo de prolongarse hasta 1945 (contraria a las especulaciones japonesas que vaticinaban una rápida victoria) y provocando la formación del segundo frente unido del PCCh y el PNCh. Los comunistas (a diferencia del 1er frente) se encontraban en una posición mucho más sólida y las fuerzas de Chiang (que prefería en lo personal un combate al PCCh antes que una resistencia antijaponesa) no superaban 1/5 del total del potencial nacionalista. Los movimientos militares de ambas fuerzas durante el conflicto fueron marcadamente diferentes ya que los nacionalistas tendían a operaciones de carácter defensivo y reactivo, mientras que las comunistas eran de naturaleza ofensiva e implicaban la utilización de un importante número de tropas. Esto sería tenido en consideración por la población una vez concluido el conflicto al volcar su apoyo al PCCh.

El papel de China en el conflicto fue de resistencia, mientras que la derrota vino gracias a la embestida de las fuerzas aliadas. Este periodo ha sido nomenclado como “el periodo de Yanan” (1937/1945) y que ha sido denominada según el propio Mao como una época en la que se forjaron estrechos vínculos entre el partido y el pueblo. En 1940 escribe “sobre la nueva democracia” y presenta allí al PCCh como un auténtico movimiento nacional que encabezaba una alianza de las “clases revolucionarias”; es decir el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional. La política oficial del partido durante el periodo fue la protección de la empresa privada y el fomento de la no participación del mismo en el campo, limitándose a la reducción de alquileres e intereses. Sin embargo, un importante aspecto que caracterizó la época fue la excesiva burocratización, especialmente en la cúspide de la administración; esto provocó en el 42/43 una campaña de “rectificación” lanzada por Mao para “reeducar a los cuadros y a combatir los males de la burocracia y el formalismo. Culminada la misma, Mao es nombrado presidente del politburó y del comité central, dando origen al culto a la figura del lider. Culminada la guerra, Yanan contaba con con una influencia sobre 18 áreas (100millones de personas aproximadamente) principalmente situadas al norte de China.

Con respecto a la experiencia soviética la primer diferencia sustancial es que los chinos llegan al control nacional con experiencia de gobierno y con una reputación elevada fruto de la lucha descripta a lo largo del presente punto; mientras que el caso soviético refiere a un asalto de una facción (no precisamente la mayoría) a un Estado que se encontraba desgastado por una guerra que se dilataba cada vez más. Ambas experiencias han sido precedidas por intentos truncos de hacerse con el poder y el contexto socioeconómico de ambos paises era cuasifeudal, con un proletariado ínfimo y una enorme masa de campesinos. Otra diferencia radica en la nulidad de un proceso contrarrevolucionario en China puesto que el agente desestabilizador había sido derrotado previamente; sumado esto a que China no se encontraba asediada por potencias extranjeras hostiles al ideario socialista; lo que posibilitó la concreción de objetivos inmediatos como la reunificación de un territorio fragmentado, la creación de un poder estatal fuerte y la construcción económica (de hecho promesas cumplidas por el movimiento) que ambos regímenes encararon de una forma planificada y bajo los postulados socialistas. El carácter nacionalista del proceso chino posibilitó la “amistad” con grupos no considerados revolucionarios por la teoría marxista como la pequeña burguesía y la burguesía nacional, a diferencia del espíritu internacionalista que imperaba en los albores del gobierno bolchevique y a su apego a la teoría ortodoxa marxista. Otro eje que marca distancias ha sido la humillación sufrida por China a través de la explotación de las potencias extranjeras, lo que no fue un factor decisivo en la sociedad rusa a la hora de volcarse a favor de los bolcheviques, ya que la rispidez central era contra el régimen zarista y la Gran Guerra. Mientras tanto, la raíz del proceso chino proviene de un cuestionamiento a la sociedad tradicional (Movimiento del 4 de Mayo) y al fracaso de los modelos liberales a dar soluciones a los planteamientos nacionalistas, mientras que en la Rusia zarista no fue preeminente. Por último coinciden ambos casos en que no hubo una revolución burguesa previa, por lo que el Estado socialista tuvo que hacerse cargo de dicha transformación.

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