Viejos consejos

Publicado el 30/jun/09

La Paz, 2009. Luego del triunfo del referendum, Evo Morales decide acudir a dos asesores para discutir las posibilidades de profundización del proyecto de transformación en el país andino: Miliband y Poulantzas. Reconstruyan la desgravación de la reunión en la que ambos le presentan a Evo sus respectivos análisis y propuestas, incluyendo al menos tres intervenciones de Evo.

Evo Morales (EM): Queridos compañeros los he citado hoy aquí para pedirles vuestra opinión sobre la situación del proceso revolucionario que encabezo en mi país. He recurrido a su ayuda luego de interiorizarme sobre el debate que han mantenido acerca de la posibilidad de realización de un socialismo democrático; tal como pensamos debe encararse el proyecto del socialismo del siglo XXI.

Ralph Milliband (RM): Evo primero deberíamos analizar las coyunturas para ver qué tan actualizados los debates en el aquí y ahora.

Nicos Poulantzas (NP): Totalmente cierto, no olvidemos que el Estado Benefactor Capitalista es un recuerdo y el capital internacional es el que domina el escenario contemporáneo.

EM: LA situación boliviana es la siguiente: el 62 % de la población es de origen indígena y en 2005 soy electo presidente de la República con el 54% de los votos y recibo una nación empobrecida social, económica y culturalmente; con los recursos naturales extranjerizados y con las tierras concentradas en pocas manos. Mi oposición es la medialuna del llano, es decir la parte más acaudalada del país. El Estado se encuentra centralizado por lo que la mayor demanda de los grupos opositores (Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Beni y Pando) es acerca de una autonomización y federalización de las provincias a fin de depender menos del Estado boliviano.

El Senado de la Nación se encuentra bajo dominio conservador, por lo que se me hace complicado transformar en leyes demandas de la población (de hecho solo en 2007 me han bloqueado más de 100 proyectos de ley). Lo curioso del caso es que durante la época neoliberal (1985/2003) quienes hoy se autodenominan abanderados de la democracia y el autonomismo fueron los más fervientes defensores del esquema centralizado que hoy me reprochan.

RM: Pero en concreto qué has hecho tu en estos 4 años de gestión.

EM: Hemos logrado dignificar un poco la vida de los eternamente excluidos que no es poco. Hemos nacionalizado recursos subterráneos estratégicos como el gas y el petróleo obteniendo así una base monetaria mayor para la implementación de políticas sociales; hemos aumentado el salario mínimo a 575 pesos bolivianos (que no es mucho pero es sensiblemente superior a lo pretérito); entregamos la renta dignidad que son $200 a todos los adultos mayores a 60 años, el bono Juancito Pinto que otorga dinero a las familias a cambio de escolarizar a los niños; reasignamos 5 millones de hectáreas de propiedad diversa a manos del campesinado; hemos alfabetizado a vastos sectores populares mediante el método cubano “yo sí puedo”; proyectamos construir un Banco de Desarrollo y en cooperación con el compañero Hugo llevamos a cabo 2000 proyectos (como caminos, puestos sanitarios, electricidad, deportes, etc.) con un costo total de más de 100 millones de US$; tenemos ganas de construir tres universidades indígenas: una en lengua quechua, otra en aymará y también otra en guaraní…

NP: Perfecto Evo, has hecho mucho pero partamos de la conclusión de que hay que entender al Estado capitalista en tanto estructura en la que se condensan las contradicciones de los diversos niveles de una formación social (en este caso la boliviana). A mi criterio es el lugar en el que se refleja el índice de predominio y de superdeterminación que caracteriza a una formación, en una de sus etapas o fases; es decir que refleja el estado de sujeción de una clase por sobre las demás. Allí se manifiesta también como el lugar que permite descifrar la unidad y la articulación de las estructuras de una formación; por lo que su función principal es la de unificar a las clases dominantes y dividir a las clases dominadas, impidiendo que se organicen políticamente.

Es por eso que llego a la sentencia de que el Estado capitalista representa los intereses políticos de la clase dominante, no directamente los económicos. Por lo que se pueden hacer innumerables concesiones, pero el eje del debate se debe centrar en la estructuración del Estado, en articular los mejores mecanismos de participación popular y en crear un verdadero movimiento de masas.

RM: Claro Evo, primero debes definir si quieres llevar a cabo un reformismo “tradicional” o uno socialista. La diferencia entre ambos es sustancial y radica en los fines. Mientras que el reformismo tibio renuncia a abolir las relaciones de producción capitalistas (basadas en la explotación indirecta del obrero mediante el ilusorio juego de oferta y demanda del mercado de trabajo) un reformismo de corte socialista erosiona progresivamente dichas relaciones de explotación; eso lo veo posible mediante la defensa diaria de los intereses proletarios.

Esta lucha debe realizarse tanto dentro como fuera del Estado. Fuera del Estado la lucha se librará en las fábricas, comercios, oficinas, cuarteles, escuelas, universidades, medios de comunicación y en la calle: todas las formas de vida social se politizarán en los momentos de grandes tensiones y crisis sociales. Dentro del gobierno habrá que enfrentar la resistencia de las fuerzas conservadoras y aquí importarán las propias actitudes y acciones gubernamentales y se pondrá en tensión la senda constitucional. Por lo que al proceso de transformación estatal debes acompañarlo con una activa participación popular, pues a fin de cuentas es el apoyo de las masas la única herramienta que tienes contra el status quo.

EM: ¿Pero es legítimo entonces utilizar la herramienta del Estado como transformador de la realidad?

RM: Evo el Estado tiene en su interior las contradicciones propias de ser una herramienta de dominación del gran capital, sin embargo conserva una cierta autonomía ya que actúa en nombre de la clase dirigente, pero no bajo sus órdenes, de modo que no es un mero instrumento. Sin embargo es la determinación estructural del conjunto del sistema estatal, que garantiza la reproducción capitalista, lo que impide que los gobiernos (incluso de izquierda) puedan apartarse de las tareas que demanda la reproducción de los intereses dominantes, en la medida en que se atengan a acatar las reglas que el sistema delimita para su reproducción.

Es por esto que sostengo que el desarrollo de la empresa capitalista no siempre es deseable porque la racionalidad empresaria no necesariamente es la racionalidad en sí; con esto quiero decir que no se deben orientar el grueso de los objetivos en lograr empresas de propiedad nacional de alto rendimiento sino un plan de desarrollo en el que se privilegien las condiciones básicas de vida, una educación digna y una participación ascendente de las masas en las cuestiones fundamentales. Es por eso que la regionalización sería beneficiosa mientras las riendas sean propiedad de las asambleas populares autónomas dentro de un proyecto nacional de socialización de las relaciones de poder.

Todo gobierno que pretenda verdaderamente realizar reformas radicales, tendrá que procurar o bien apropiarse de ese poder, o aceptar la limitación rígida de su margen de acción radical por obra de la exigencia de la confianza de los hombres de negocios, que detentan hoy día del grueso de los recursos financieros circulantes en el mundo.

Es por eso que los reformistas no solo deben lidiar con las presiones de los capitalistas nacionales, sino que gracias a la globalización también deben hacerlo con los extranjeros, agrupados en una suerte de “comunidad capitalista internacional interdependiente”; por lo que si se desea seguir siendo miembro de la comunidad se tenderá a aminorar el grado de las “reformas”.

NP: Siguiendo el debate sobre la autonomía relativa del Estado Capitalista yo sostengo que se funda en dos aspectos fundamentales: primero es un tipo preciso de separación entre lo económico (relaciones de producción- consumo- circulación) y los político (el Estado) en el modo de producción capitalista; y segundo, debido a la especificidad de la constitución de las clases y de la lucha de clases en el modo de producción y en las formaciones económico-sociales capitalistas. La separación de lo económico y lo político suministra el marco general, pero la forma concreta que adopte dependerá de la coyuntura precisa que se encuentre la lucha de clases. No entender esto, a mi humilde entender, implica mirar la cuestión desde una óptica estructuralista (como sinónimo de una generalidad invariable).

Debe quedar claro que las diferencias de las diversas facciones de clase, con intereses divergentes y en competencia permanente, se resuelven en el Estado mismo, que es (como ya te he dicho) la expresión materializada en instituciones y políticas de la compleja unificación de esa diversidad. Lo que une a las distintas facciones capitalistas, competitivas entre si, es su interés político común de conservar la dominación capitalista, que las coloca en posición de explotar al resto de las clases sociales. Por lo tanto es hegemónica la facción que consigue imponer su interés sobre el conjunto (el capital monopolista), disciplinando al resto de las facciones aliadas y subalternas para preservar el sistema de dominación.

En síntesis, la autonomía relativa del Estado, fundada en la separación entre lo económico y lo político, es inherente a su estructura misma (el Estado es una relación), en tanto y en cuanto es el resultado de las contradicciones y de la lucha de clases expresadas, siempre en su propia forma específica, en el interior del Estado mismo, simultáneamente atravesado y constituido por dichas contradicciones de clase.

Concebir al Estado Capitalista como una relación, como algo estructuralmente atravesado y constituido por las contradicciones de clase, significa aferrar firmemente el hecho de que una institución (el Estado) destinada a la reproducción de las divisiones de clase no puede ser realmente un bloque monopólico y sin fisuras, sino que está dividida en virtud de su misma estructura, es decir es que es preciso ver al Estado como relación y no como herramienta.

Entendido esto es que es posible llevar adelante un proceso de democratización autentica de la sociedad mediante las reformas estructurales planteadas desde la legalidad que el Estado posee, aunque nunca descuidando aquello que Ralph ha comentado con brillante precisión que para concretar un proyecto de tamaña ambición necesariamente debe de apoyarse en las masas.

RM: Sin embargo no todos los Estados tienen el mismo grado de autonomía relativa, allí operan varios factores como el grado de dependencia hacia organismos internacionales, qué facciones de clase concentran la mayor cantidad de capital, la situación del obrero asalariado, desarrollo de la actividad productiva, educación de los sectores populares… Estoy convencido que éstos y otros aspectos fundamentales hacen al grado de autonomía de un Estado, por lo que cada sentencia que hagamos de acuerdo a este tema debe ser puntualizada y propia de un Estado nación.

NP: De acuerdo pero no todas las acciones del Estado se reducen a la dominación política, aunque sí todas están constitutivamente marcadas por esa dominación. Las formaciones sociales son terrenos efectivos de existencia y reproducción de los modos de producción y, por consiguiente del Estado en sus diversas formas; que no pueden ser deducidas del tipo capitalista de Estado entendido como objeto abstracto-formal. Con esto quiero decir que la constitución misma del Estado tiene correlato en los demás aspectos de la vida, no es la maquinaria de dominación del capital en sí, sino una serie de relaciones y consensos predeterminados (en el cual opera la ideología hegemónica) que estructuran la forma de la sociedad bajo una economía de mercado y cuyo principal destino es la acumulación de bienes materiales. Por lo que la batalla contra el status quo adquiere un matiz cultural y social más que económico estrictamente. Es más necesario que nunca seguir desmarcándose de una concepción economicista-formalista que considera la economía como compuesta por elementos invariantes a través de los diversos modos de producción, de naturaleza y esencia inmaculada, autorreproducible y autorregulada por una especie de combinación interna. Esta concepción oculta el papel de las luchas alojadas en el corazón mismo de las relaciones de producción y explotación, ya que naturaliza el conflicto obrero-patronal como algo propio de la actividad productiva.

EM: Entonces ¿qué sería para Uds. un Estado socialista democrático?

NP: El proceso de toma del poder requiere de mucho tiempo y consiste en desarrollar, coordinar, reforzar y dirigir los centros de resistencia difusos que las masas siempre disponen en el seno de las redes estatales, creando y desarrollando otros nuevos, de tal forma que estos centros se conviertan en el terreno estratégico del Estado, pues la democratización de los asuntos públicos constituiría a las asambleas populares en los centros efectivos de poder real.

El poder no es sustancia medible, sino que consta de una serie de relaciones entre las diversas clases sociales (concentrados por excelencia en el Estado) que constituye la condensación de una relación de fuerzas entre las diversas clases.

En síntesis, aquí la cuestión clave es como comprender una transformación radical del Estado articulando la ampliación y la profundización de las instituciones de la democracia representativa y de las libertades (que fueron también una conquista de las masas populares) con el despliegue de las formas de democracia directa de base y el enjambre de los focos autogestionarios. Una transformación del aparato del Estado orientada hacia su extinción solo puede apoyarse en una intervención creciente de las masas populares en el Estado por medio ciertamente de sus representaciones sindicales y políticas; pero también por el despliegue de sus iniciativas propias en el seno del Estado. El tema también pasa por descubrir nuevas formas de democracia directa de base y del conjunto de focos y redes autogestionarios.

RM: Como ya te he dicho el proceso debe adoptar un doble carácter, pues a las reformas que pueda impulsar el Gobierno debe complementarlo un movimiento social de defensa de las conquistas y de garantía de gobernabilidad.

Desde el Gobierno de debe fomentar la implementación de una red flexible y compleja de participación popular que complementen al Estado, creando una suerte de doble poder, pero no como superposición sino como complemento del poder estatal. Esto haría las veces de factor ofensivo-defensivo; ofensivo pues mediante la participación activa de las masas en las decisiones se podrán implementar las medidas que el pueblo realmente considere necesarias (por más radicales que sean) generando un marco de alta legitimidad de las acciones y minimizando los argumentos de las facciones conservadoras no afines al proyecto. Digo que es defensivo también por la misma razón pero a la inversa, ya que permitirá al Estado no tomar represalias en contra del movimiento popular, cosa que suele suceder con más frecuencia en el sistema democrático representativo tradicional.

EM: Les agradezco enormemente sus consejos queridos amigos y les confieso que he sacado conclusiones más que fructíferas; he notado que es de capital importancia el reformar la estructura participativa del Estado a fin de socializar el poder, mediante un proceso de educación de las masas se les deben ir delegando atribuciones para un autogobierno de las cosas públicas; debo garantizar la primacía de los intereses de la mayoría y apoyarme en ellos en la lucha contra la reacción conservadora, que, como todo poder genera resistencia, es natural que exista. Es de capital importancia concientizar a las masas en una tarea épica de desmitificar las fetichizaciones del sistema, creando una nueva forma de ver la sociedad, la socialista y debemos trabajar en seguir apropiándonos de los recursos con los que cuenta la nación para utilizarlas en post de una estrategia de progreso social y cultural que sustantivamente devuelva la dignidad de la no explotación y la seguridad de no estar condicionados por los agentes del imperialismo.

Nuevamente muchísimas gracias queridos amigos.

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